¿Qué pierde Cataluña si se separa de España?

La economía juega un papel clave en el proceso independentista catalán.

Los números son uno de los principales argumentos que esgrime el sector soberanista a la hora de defender la secesión. En especial, los que evidencian que su región aporta a las arcas españolas más de lo que recibe a cambio.

Los contrarios a la independencia también recurren —y hoy más que nunca— a cifras para tratar de contener el anhelo soberanista.

El resultado son dos bandos que se acusan mutuamente de manipular datos y pintar escenarios irreales.

Según a quien se haga caso, Cataluña será un país próspero o fallido y España quedará dañada por la secesión.

Pero, como explica a la BBC de Londres el presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE), José Luis Feito, cuando dos partes que forman una sola entidad se separan, es inevitable que ambas pierdan algo.

LO QUE PIERDE CATALUÑA

1. La pertenencia a la Unión Europea

La gran mayoría de estudios sobre qué repercusiones tendría la independencia en la economía catalana toman como base una Cataluña que permanece en la Unión Europea (UE).

O, por lo menos, en el Espacio Económico Europeo, que da acceso al mercado único sin necesidad de pertenecer a ese bloque supranacional.

Sin embargo, la UE advirtió en muchas ocasiones que eso no sucederá: si Cataluña se convierte en un nuevo Estado, deberá solicitar su ingreso a la institución y cumplir las condiciones rigurosas que esta exige. Un proceso que demora años.

El gobierno catalán cree que este es un discurso que, en la práctica, la UE no llegará a aplicar. Aunque no hacerlo establecería un precedente que otras regiones con reclamos parecidos al catalán —como la Baviera alemana o la Lombardía italiana— podrían intentar aprovechar.

Abandonar la UE sería una de las pérdidas más grandes para Cataluña, ya que dejaría de tener acceso a un mercado en el que las personas y los bienes pueden moverse libremente sin necesidad de visados o tasas aduaneras.

Las empresas y universidades tampoco podrían participar en programas europeos de investigación, que suponen una importante fuente de financiación para muchos científicos.

Por ejemplo, Cataluña tiene asignados mil 521 millones de euros (mil 784 millones de dólares estadounidenses) en ayudas de los Fondos Estructurales y de Inversión para el periodo 2014-2020, según datos de la UE.

2. La Eurozona

La Generalitat —el ejecutivo catalán— dice que Cataluña no dejará de utilizar el euro incluso si queda fuera de la Eurozona.

Como hace Ecuador con el dólar estadounidense, el gobierno catalán lo declararía moneda de curso legal para dar “seguridad jurídica a las transacciones empresariales de sus compañías”.

Así lo estipulan los informes elaborados por el Consejo Asesor para la Transición Nacional (CATN), el organismo que la Generalitat creó para estudiar y diseñar el camino a la fundación de un nuevo Estado.

Feito, en cambio, considera esto “imposible”.

El presidente del IEE, cuya sede está en Madrid, auguró que una Cataluña independiente nacería con una fuga de empresas y capitales que no le permitiría hacer frente a pagos como los sueldos de sus funcionarios “ni los primeros 100 días”.

“Nadie le prestaría en euros al Estado catalán, así que tendría que imprimir su propia moneda y esta sería brutalmente inflacionista”, aseguró a BBC Mundo.

“Al no ser miembro de la Eurozona, su deuda no se podría utilizar como colateral para pedir financiación al Banco Europeo”, afirmó.

El economista cree que el mercado “no le va a dar opción” a la Generalitat y que esta “pondrá un corralito para que no se vayan los euros y hasta los catalanes independentistas intentarán sacar su dinero de los bancos”.

Utilizar una moneda extranjera significa no poder influir sobre los tipos de cambio ni los de interés. También puede encarecer las exportaciones, reduciendo así la competitividad.

3. El Banco Central Europeo

Al quedar fuera de la Eurozona, Cataluña perdería la red de seguridad que supone el Banco Central Europeo (BCE), que durante la crisis rescató a varias entidades españolas.

Poco tiempo después de que Puigdemont anunciara que declararía la independencia de forma unilateral, dos de los bancos catalanes más grandes, el Banco Sabadell y CaixaBank, decidieron trasladar su sede a otras regiones de España.

Si bien esta acción no tiene efectos a nivel de impuestos ni implica el traslado de empleados, frenó un poco la caída en Bolsa que venían sufriendo a raíz del referéndum.

También sirvió para garantizar a los clientes que quedarían bajo el paraguas del BCE y dentro de la futura unión bancaria que la Eurozona está poniendo en marcha.

El CATN confía que la UE actuará para evitar un “escenario de tipo catastrofista” como el que describió Feito porque estos “perjuicios afectarían a ciudadanos y empresas que son ya plenamente miembros de la UE“.

“En cualquier caso”, según este ente, se tratará de daños que “sólo se producirían, muy probablemente, a corto plazo”.

4. La economía

Según el gobierno catalán, su región aporta a las arcas españolas más de lo que recibe a cambio. En concreto, 16 mil millones de euros, lo que supone un 8% de su PIB.

“Esto no quiere decir que Cataluña vaya a ganar de forma inmediata 16.000 millones de euros”, puntualizó el profesor del máster en Fiscalidad de la UPF Barcelona School of Management, Albert Sagués.

Existen gastos que de momento asume España, como el del ejército, la seguridad social y las jubilaciones. Según los cálculos de Sagués, una vez descontados, a la Generalitat le quedaría un superávit de 8 mil millones de euros.

El gobierno central admite que Cataluña tiene un saldo fiscal negativo, pero lo sitúa en el 5.02% del PIB en vez del 8%, según los datos del Ministerio de Hacienda. Es decir, unos 9 mil 900 millones de euros.

En un documento publicado hace tres años por el Ministerio de Asuntos Exteriores, se aludía a “diferentes estudios realizados fundamentalmente por bancos de inversión”, entre ellos uno del banco JP Morgan, que concluían que si Cataluña le tomaba el relevo a España con estos gastos, tendría que dedicarles el 5.8% de su PIB.

Es decir, que tendría un déficit del 0.78%.

Esto, bajo la presunción de que Cataluña mantuviera después de la independencia un PIB de alrededor de 200 mil millones de euros, como el actual.

Pero, según Feito, una declaración unilateral de independencia generaría una “caída masiva de la actividad” que produciría un “desplome” de la economía que, a su vez, acarrearía una destrucción de puestos de trabajo.

Según el ministro de Economía español, Luis de Guindos, el PIB catalán se contraería en entre el 25% y el 30% en caso de secesión. El banco Credit Suisse sitúa esta reducción en, al menos, el 20%, según el documento de Asuntos Exteriores.

Sagués, en cambio, cree que “puede haber una repercusión negativa a corto plazo”, pero que “en el peor de los casos” la economía del nuevo Estado no llegará a disminuir en más del 4%.

“En la Segunda Guerra Mundial, los países perdieron un 25% de su PIB. Estamos hablando de una situación de guerra en la que mueren millones de personas”, dijo a BBC Mundo el catedrático.

“Si a alguien se le ocurre decir que el PIB de Cataluña va a caer un 30%, lo que está diciendo es que lo que le va a pasar a Cataluña es peor que una guerra mundial. No creo que sea el caso”, añadió.

5. Boicot y fuga de empresas

Los informes, incluso los de la Generalitat, dan por sentado que la producción del nuevo país sufrirá un boicot por parte de España.

La razón es que ya hay un antecedente.

En 2004, el líder de un partido independentista hizo declaraciones contra la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2012. Esto desató en el resto de España un boicot contra la industria del cava, un vino espumoso típico de Cataluña.

Precisamente una marca de este sector, Freixenet, anunció el viernes que estudiaba trasladar su sede social fuera del territorio catalán.

Al menos siete grandes compañías ya lo han hecho, entre ellas, una de las energéticas más grandes del país: Gas Natural Fenosa, que aseguró que se trata de una medida “temporal”.

Una de cada tres firmas exportadoras en España tiene su sede en esta región, que aporta el 25% de las exportaciones del país, según los datos del Ministerio de Economía.

Según esta misma entidad, España compra el 40% de los productos que salen de Cataluña y otro 40% va a parar al resto de la UE. Además, el 14.3% de los turistas que visitan la región proceden del resto de España.

Aún así, el CATN cree que un boicot sólo provocaría una caída del PIB que “muy difícilmente superaría el 2%”.

Este ente alega que los productos catalanes se fabrican con “productos intermedios importados del resto de España”, por lo que un boicot también afectaría a este país. En todo caso, considera que su superávit le permitiría “sobradamente” compensar este retroceso.

Con información de BBC

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