Disney y Fox se unen y están listos para el contraataque a Netflix y Amazon

A mediados del mes de diciembre, Walt Disney cerró un acuerdo con Twenty-First Century Fox para hacerse de sus estudios de cine y de televisión por 52 mil 400 millones de dólares. Con este acuerdo, la mayor compañía de entretenimiento del mundo se hizo de la vasta librería de contenido de su rival, con su red de distribución internacional, canales de televisión y tendrá un mayor control sobre Hulu, la plataforma streaming que la ABC comparte con Fox, la NBC y Time Warner. Al margen queda Fox Broadcasting.

El valor total de la operación asciende a 66 mil 100 millones de dólares, pues se incluye la deuda. El traspaso se hará mediante un intercambio de acciones, una fórmula ya vista en la adquisición de los estudios de animación Pixar, Marvel y Lucasfilm. Los propietarios de Fox controlarán el 25% del capital de Disney cuando se complete la venta. La familia Murdoch, que tiene una participación del 39% en Fox, tendrá el 5% en la nueva Disney.

Se trata de una fusión de los reyes del entretenimiento fílmico y de las atrayentes series de televisión. Pero que la familia Murdoch decida ahora desprenderse de una de las piedras angulares de un imperio que llevó construir más de medio siglo, constata la trayectoria que están siguiendo los medios tradicionales en la industria del entretenimiento. Vender ahora les permite sacarle el máximo valor posible a un activo que se deprecia. A Disney le sirve para acelerar la transición al streaming (vídeo online).

Robert Iger, consejero delegado de Disney, explica -citado por El País- que la compra refleja la creciente demanda de los consumidores a acceder a un contenido “rico” y una experiencia “diversa”. Y agradece en este sentido a Rupert Murdoch, presidente ejecutivo de Twenty-First Century Fox que esté depositando en su compañía con la responsabilidad de llevar este negocio en el futuro. Disney, coinciden, marcará así el paso en la industria. Iger y Murdoch firmaron el acuerdo definitivo en Londres.

Con esta compra de gran parte de los activos de Fox, ganará escala para competir con los nuevos pero amenazantes creadores y distribuidores de contenido audiovisual, como Amazon, Netflix, Google y Facebook. Y como en el caso de la fusión de AT&T y Time Warner o de la compra de AOL y Yahoo por parte de Verizon, tendrá músculo para poder negociar contratos publicitarios. Busca así evitar quedar rezagada como Walmart en el comercio electrónico.

poder cine

El negocio del entretenimiento se encuentra dominado por cuatro grandes conglomerados, considerados hasta no hace mucho sacrosantos: Disney, Time Warner, Comcast (NBC/Universal/Telemundo) y Twenty-First Century Fox. Al grupo se suman CBS Corporation, Viacom (Paramount), Sony y Lions Gate. Avanzaban en la misma dirección hasta la irrupción de Net­flix, Amazon, Alphabet (YouTube), Facebook y potencialmente Apple.

El público está migrando. Por primera vez en un siglo, los consumidores se mueven a otras plataformas para buscar contenido y eso está creando múltiples canales de distribución.

Disney es una máquina de creación de contenido casi imposible de replicar, como Fox. Juntas controlan el 40% de los ingresos en taquilla en Estados Unidos. Sin embargo, tiene una vulnerabilidad mayor: no controla las tuberías por las que se distribuyen las películas y las series. Los ingresos en su división de medios, la más potente, están bajo presión porque cada vez más hogares prescinden de los abonos a la televisión por cable.

Esta alianza sugiere un cambio mayor en el equilibrio del poder en Hollywood. Disney ahora tiene los derechos de X-Men, Fantastic Four y Avatar. El consorcio adquirió Marvel Entertainment hace ocho años en 4 mil 300 millones, empero Fox mantuvo derechos de producción en películas bajo esas franquicias tan lucrativas. La operación le permitirá resolver esta anomalía que le impide explotar personajes como Deadpool y Wolverine. También, si cuaja la operación como está planteada, los poderosos The Simpson se convertirán en un producto Disney.

Directo al consumidor

Disney tiene la intensión de controlar una plataforma que le permita tener acceso directo al consumidor. Los activos que adquiere de Fox incluyen, además, una colección de canales: FX, National Geographic, la india Star y la participación del 39% en Sky, que la familia Murdoch llevan años tratado de controlar por completo. La transacción incluye Endemol Shine y los derechos de eventos deportivos en Europa y América Latina. Al margen quedan los canales de noticias y deportes de Fox y las emisoras locales.

Los resultados de Disney muestran desde hace dos años una reducción progresiva de los abonados al cable en Estados Unidos y eso lastra el rendimiento de canales como la ESPN y de la ABC Algo similar pasa con Fox. Google, Amazon, Facebook, Twitter y Verizon están, por su parte, compitiendo por hacerse con los derechos para emitir eventos deportivos en directo, para elevar los ingresos publicitarios.

Cabe recordar que Disney anunció que su servicio streaming empezará a funcionar en 2019 y la suscripción será más barata que la de Netflix, de donde además se encuentra retirando contenido. Con la compra de los activos de su gran rival, logrará duplicar en paralelo su participación en Hulu y le permitirá combinará las películas, series y contenido deportivo con los de Fox.

El Reino Mágico del ratón Mickey tendrá, además, munición adicional para combatir a los parques temáticos de Universal, propiedad del operador de cable Comcast, que también estuvo interesado por hacerse los activos de entretenimiento de Fox. La nueva atracción que protagoniza Harry Potter está provocando que la gente viaje a Florida no solo para visitar Disney.

Cambios importantes en Fox

El movimiento será, por tanto, monumental. Y también representa un cambio de estrategia mayor para Rupert Murdoch, más conocido en el sector de los medios y del entretenimiento para adquirir activos que por venderlos. La operación, en cualquier caso, está sujeta al examen de los reguladores de la competencia, que acaban de bloquear la fusión entre AT&T y Time Warner.

Según el experto en medios Sandro Pozzi, “el riesgo regulador es alto, porque Disney es un actor dominante en el negocio del entretenimiento. De hecho, el proceso de integración llevará entre 12 y 18 meses culminarlo. La apuesta es enorme para Robert Iger, que extiende su contrato para permanecer como consejero delegado de Walt Disney hasta final de 2021. El anuncio no entra en detalles sobre cómo será la gestión”.

Agrega: “Twenty-First Century Fox tenía una capitalización de 60 mil millones antes del anuncio. James Murdoch se encargaría de llevar adelante la integración en Disney mientras que su hermano Lachlan estará al frente de los activos de la nueva Fox, que quedan en una compañía a parte y podría volver a unir al negocio editorial NewsCorp, matriz del Wall Street Journal, que separó en 2013”.

Con información de El País

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